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Cifra de refugiados venezolanos podría ascender a los ocho millones en el 2020

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El Informe preliminar sobre la crisis de migrantes y refugiados venezolanos en la región es un documento realizado por la OEA (Organización de Estados Americanos) que se dio a conocer en las últimas semanas. Desde las causas que impulsan el éxodo hasta el pronóstico de lo que puede llegar a pasar en los próximos años, es un trabajo que busca contextualizar y ponerle cifras a una de las tragedias más resonantes de este tiempo. En este sentido, el pronóstico no resulta alentador: de no mediar cambios significativos en la situación, la cantidad de migrantes venezolanos podría superar las ocho millones de personas para fines de 2020.

El informe, que fue hecho por el grupo de trabajo para la crisis de refugiados venezolanos de la OEA, está estructurado en torno a tres puntos esenciales. En primer lugar, busca explicar las causas que impulsan la migración masiva de venezolanos; luego, intenta poner en contexto las cifras de este éxodo, en comparación con eventos similares en Siria y Afganistán; por último, traza un pronóstico sobre lo que podría pasar en 2019 y 2020 y revisa cuál es el estado del financiamiento que se está invirtiendo en la cuestión.

El objetivo del informe, tal como se aclara en las primeras páginas, es contribuir a “crear las bases para un acuerdo regional que brinde atención y protección a los migrantes y refugiados venezolanos en el continente americano”. El paso siguiente es la confección de un nuevo informe, que se estima estará listo en junio, en donde darán “recomendaciones para los gobiernos para la atención y protección” de quienes debieron huir.

El coordinador del grupo de trabajo es el venezolano David Smolansky. Consultado por Clarín vía mail, explicó que el acuerdo regional está bastante avanzado, y que dentro de él estarían “la mayoría de los miembros de la OEA, con especial énfasis en aquellos lugares donde hay mayor cantidad” de damnificados. “A los gobiernos se les recomendará darles atención y protección a los migrantes y refugiados venezolanos, y estarán enfocadas en cuestiones como seguridad ciudadana, Derechos Humanos, capacitación, integración laboral y salud, entre otras”, completó.

Para hacer el informe, el grupo basó su labor en un trabajo de campo (visitaron tres veces la frontera entre Colombia y Venezuela), consultas a la sociedad civil e investigaciones y aportes propios.

Los números

Las penurias que desde hace varios años vienen sufriendo los venezolanos han quedado documentadas en numerosos artículos y reportes. En este sentido, el informe confeccionado por la OEA busca establecer una narración de la tragedia a través de números y cifras.

Hasta fines de 2018, alrededor de 3,4 millones de venezolanos (más del 10 por ciento de la población) habían huido a diversos destinos de Latinoamérica y el Caribe (el informe sólo da cuenta de las migraciones en la región, por lo que no toma en cuenta a quienes emigraron a Europa o Estados Unidos).

El principal recipiente de refugiados ha sido Colombia, con cerca de 1,2 millones de personas. Le siguen Perú (700 mil), Chile (265 mil), Ecuador (250 mil), Argentina (130 mil) y Brasil (100 mil). En este punto, hay que destacar casos como el de Curazao, que recibieron menos que otros lugares (26 mil personas), pero que, en proporción, representan el 15 por ciento del total de población de la isla.

El alto flujo de migrantes a lo largo de 2018 resulta en una cifra impactante: aproximadamente 5 mil personas por día, 200 por hora, se fueron del país. A su vez, muchos de ellos se van en condiciones de extrema vulnerabilidad. Según un reporte de la ONU citado en el informe, más del 40 por ciento de quienes huyeron sufrían algún problema de nutrición. A eso hay que sumarle que portaban enfermedades que ya habían sido erradicadas de la región, como tuberculosis, difteria y malaria.

Causas de la crisis

Entre los principales motivos citados por el informe, se destacan el derrumbe económico del país, la persecución y violencia generalizada, y el control social y la limitación de libertades.

En el plano económico, a los datos ya conocidos de la hiperinflación y la escasez de alimentos y remedios, el reporte agrega el dato de que el 87 por ciento de los hogares está por debajo de la línea nacional de la pobreza. Una estadística refleja que más de la mitad de la población ha registrado un descenso de peso promedio de 11 kilos.

En el terreno de la salud, las cifras son igualmente impactantes. Según fuentes citadas por el informe, la mortalidad infantil ha aumentado un 30 por ciento, y la materna un 65 desde el momento en que el régimen dejó de dar a conocer las cifras oficiales en 2015.

La violencia en el país es un dato central. Según un reporte el Observatorio Venezolano de la Violencia citado en el informe, la cantidad de homicidios en 2018 fue de 23.047, una tasa de 81,4 por cada 100 mil habitantes. Es la más altas del continente, y una de las más elevadas del mundo.

En el campo de la persecución política, el informe cita un reporte de la ONG Foro Penal que en febrero de 2019 afirmó que había 966 presos políticos en el país. También se hace referencia al uso del “carnet de la patria” (un tipo de identificación requerido para acceder a ciertos beneficios sociales) como un mecanismo mediante el cual “el gobierno hace control social”.

La crisis en contexto

Según lo registrado en estos tres años (2015-2018), los números de la crisis venezolana tiene un correlato similar a otros episodios similares en el mundo, con la particularidad de que en el caso latinoamericano se trata de un éxodo que no fue causado por un conflicto bélico.

La guerra de Siria, por ejemplo, habría causado un total de desplazados por fuera del país de 6,3 millones de personas, entre 2011 y 2017. Si bien en el caso de Venezuela, no todos quienes huyen cuentan con el estatus de “refugiados” en los países receptores, sí corresponden a una categoría que las Naciones Unidas denomina “como de refugiados”. Si se traza un paralelo entre ambas situaciones, la velocidad y el crecimiento de migrantes venezolanos es casi tan grande como la registrada en el caso sirio, durante el mismo período de tiempo.

De cara al futuro

A la hora de trazar un mapa de lo que viene, el informe se basa en análisis confeccionados por la ONU y por el Instituto de Investigación Brooking (de acá en más, llamado BI). Las Naciones Unidas hacen una proyección lineal, es decir, que asume que la situación no cambiará ni en 2019 ni en 2020. En base a esa metodología, pronostica 5,4 millones de migrantes para fines de este año, y 7,5 millones para el año próximo.

En el caso del BI, se trata de un análisis que toma como base al porcentaje de población venezolana que no podrá cubrir sus necesidades nutricionales básicas, y de ahí hace la proyección para 2019 y 2020. En este caso, concluye que podría llegar a haber 8,2 millones de refugiados venezolanos para fines del año que viene. Conviene destacar que la proyección de la ONU es solamente para Latinoamérica y el Caribe, mientras que la del BI no está limitada ninguna región.

Respecto al futuro del país y a la validez de estos pronósticos, Smolansky afirmó que “la salida (de Maduro) será inminente (…) Como se diría en el boxeo, está contra las cuerdas y cuando se está en esa situación, hay que noquearlo”.

Con información de la Agencia de Informaciones Mercosur.